miércoles, 14 de mayo de 2008

CÓDIGOS ENTRE AMIGOS (LA PELOTA NO SE MANCHA)



permitanme disparar! (y fuerte). todos tenemos códigos. el problema empieza justamente ahí. todos tenemos códigos diferentes, por más que seamos los mejores amigos del mundo. desde que nacemos, hasta el fín de nuestra infancia, es cuando nos inculcan conceptos y definiciones de las palabras y de las acciones. a medida que atravezamos nuestra adolescencia, en base a las experiencias que vamos viviendo, generamos nuestro propio diccionario de definiciones. de ahí, nuestra moral.

un ensayo sobre los códigos entre amigos, podríamos debatirlo durante horas. son demasiados los factores. pero empezemos por un clásico: las minas. los argentinos, de la boca para afuera, somos los más mentirosos. y no hablo de viveza criolla, cortemos con esa mentíra que hace demasiado tiempo venimos siendo los más boludos. recuerdo una tarde compartiendo un cafe con un amigo. hice un comentario al pasar, de lo linda que se había puesto una amiga que tenemos en común (por decirlo sutilmente de alguna manera) y su respuesta no se hizo esperar: hijo de puta! sos judas! la amo!. (demás está decir que el insulto fue con onda, entre amigos). fui sincero. le conté que en mis planes no estaba la idea de atacar, pero, que si algún día, se alineaban los planetas, y por esas putas casualidades de la vida, me encaraba, me la comía. suena fuerte, lo sé. y hoy a la tarde venía pensando al respecto. estoy convencido, que los nacidos en las últimas dos décadas, no estamos capacitados para escuchar lo que no nos gusta. somos demasiado susceptibles. podemos negarlo, pero deberíamos aceptarlo. si me escondiera bajo la frase ¨el que avisa no traiciona¨sería un cagón, lo sé. yo entiendo que él tiene sentimientos. y como es mi amigo, a mi jamas se me debería ocurrír esa hipótesis, pero si me lo planteo, por algo será. o él no es mi amigo, o algunos sentimientos hacia ella tengo y no lo sé-no estoy seguro-no me hago cargo. si lo tengo que analizar, lo primero lo descarto. él es mi amigo. eso no lo dudo. lo quiero un montón. de esos amigos que decimos ¨ahí arriba¨. e incluso él me sirve como ejemplo para demostrar que las amistades no se miden en tiempo, sino en intensidad. con respecto a ella, no sé. tampoco lo pensé demasiado, ni lo voy a hacer en este momento. a lo mejor uno genera demasiada polémica en sus pensamientos, y si se diera esa posibilidad terminaría diciendole que no, por más buena que esté. no. no. a quién quiero engañar?. igual ninguno de los tres, nunca, se la va a encarar. ah, si! casi lo olvido, somos tres. hace poco tiempo escuché a otro amigo decir que está enamorado. resumiendo un poco todo esto, si hablamos de códigos, que onda? quién tiene la prioridad? el que gane en antiguedad? en posibilidades? en intentos? y lo pregunto más allá del ejemplo anteriormente narrado.

otro gran generador de polémicas entre amigos suelen ser las hermanas. (mi subconsciente grita: judas! judas!). mi política con respecto a eso, es simple: si a uno le jode que le toquen la hermana, ella queda instantaneamente descartada. mis amigos al leer estas lineas gritarán a los cuatro vientos, cual si le gritaran a un juez de linea: hijo de puta!. bueno, si, es mi política...ahora. solo pido que hagamos memoria antes de tirar la primera piedra.

ya lo decía en aquel emotivo discuro, nuestro querido diego armando: la pelota no se mancha. pero todos, hasta el más grande, él, alguna vez la hemos manchado. reconozco que en mi caso, han sido más de un par de pinceladas. la he sabido disfrazar de naranja, lo siento.

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